Comentarios
Pese a ser de 1925 dicen que fue ya la 7ª versión que se rodó de esta novela.
La novela de H. Ridder Haggard se ha llevado a la pantalla infinidad de veces, algunas, como ésta, ya en el período silente. Más próxima a nosotros tenemos la versión de la Hammer, con Ursula Andress como sinuosa protagonista. La copia que os ofrecemos es bastante defectuosa, pero suficiente para mostraros el furor desnudístico de miss Blythe.
La película es mala, pero mala con ganas. En otras palabras, un pestiño. El guión deja mil preguntas sin responder, los actores están infames (a veces quedan pasmados como si no supiesen qué decir) y la producción es de una pobreza infinita (las montañas pintadas en papel cartón de la escena final son una buena prueba de ello. El galán, Carlyle Blackwell (lo vimos como Sherlock Holmes en la película de Oswald), tiene una única mirada hacia el infinito y la utiliza los noventa minutos. Para acabar de redondear el desastre, sólo falta una música tenebrosa escasamente atractiva que, para más inri, se nos dice que tiene propietario y copyright, por si acaso se nos ocurre copiarla.
Se puede ver como simple curiosidad para esperar el desnudo de la Blythe, pero éste no llega hasta cinco minutos antes del final. Fuera de bromas, es de los silentes más esperpénticos que uno haya visto... y llevamos unos cuantos en las retinas.
(Eddie Constanti)
BETTY BLYTHE
Nos atrevemos a sugerir que lo suyo fue un caso extremo de exhibicionismo. Empezó como modelo de trajes de baños y luego intervino en algunas obras teatrales. La contrató la Vitagraph y tuvo la sana costumbre de mostrarse sin ropa en cada película, como en la que os ofrecemos para ilustrar este caso, cuando la diosa del fuego se baña en las llamas, pero antes se quita la túnica con objeto de quedar mejor tostada.
Estuvo casada con el director Paul Scardon y perdió toda su fortuna en el debacle de la Bolsa de 1929. En 1964 tuvo lugar su última aparición en la pantalla en "My Fair Lady"...