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Escaso de recursos económicos, el cine mudo español no podía hacer frente a la competencia de las películas extranjeras. El único terreno que podía disputar con ventaja estaba en la explotación de temas propios de nuestra cultura, con personajes y paisajes familiares al espectador y asuntos con los que este pudiera identificarse. Nacía así la españolada, un género denostado pero que constituye la única aportación temática propia de nuestra cinematografía. Junto a los melodramas taurinos, el recurso al folklore llenó nuestras pantallas de ‘catalanadas’, ‘asturianadas’ o ‘gallegadas’, como versiones locales de la tentación española en la producción de películas. (Narrado por José Luis López Vázquez).