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Este corto de una bobina tiene mucha acción y algunos gags divertidos, pero en general es demasiado poco refinado y simple como para ser eficaz. Es curioso ver a Stan Laurel en un papel bastante diferente de sus personajes más familiares en la serie de Laurel y Hardy. En la escasa trama que se nos ofrece vemos a Laurel trabajando en una fábrica de cítricos, donde se mete en una serie de contratiempos con su supervisor y compañeros de trabajo.
Algunos episodios son auténticas payasadas de rutina, pero una vez que se inician, hay un par de gags más creativos. En lugar del personaje familiar de Stanley, aquí el actor es más travieso y ágil, y bastante antipático. Algunos de los gags utilizan los accesorios más habituales, pero muchos de ellos solo se centran en el personaje de Laurel corriendo y saltando. Éste hace lo que puede, pero el resultado no pasa de regular.